
A finales de los 90,
Jazzland Recordings, sello noruego creado por
Bugge Wesseltoft, se erigió como uno de los referentes mundiales del nu-jazz, un imprescindible para todos los amantes de las nuevas tendencias de la escena jazzística. Gracias a los álbumes de su creador, obras maestras de la fusión de jazz y electrónica, y a las aportaciones de sus primeros fichajes,
Eivind Aarset,
Wibutee, y
Audun Kleive, pronto el resto del mundo empezó a mirar con mucha atención esta nueva escena que se estaba creando en noruega y en la que habían surgido algunas de las propuestas más innovadoras, vanguardistas y personales. En el caso de
Jazzland Recordings, y a pesar de que cada artista tenía una fuerte personalidad, se podía hablar de un sonido bien determinado, de una particular concepción del nu-jazz compartida por todos. Una fusión de jazz y electrónica habitualmente descrita como fría, austera, experimental y...
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