
En 1995,
Herbie Hancock y
Wayne Shorter grabaron sendos álbumes para
Verve, comenzando así una nueva etapa discográfica en el sello entonces perteneciente a Polygram. El primero editó el excelente
New standard, el segundo el estimable
High life (recomendable, sí, pero que no se cuenta entre lo mejor de su carrera). Aprovechando las facilidades contractuales, decidieron grabar un dúo, un encuentro que tenía mucho de histórico, de acontecimiento, el esperado dúo de dos grandes del jazz que habían trabajado juntos asiduamente en los 60, colaborando en sus álbumes como líderes y coincidiendo en los conjuntos de
Miles Davis. No obstante, era la primera vez que volvían a entrar juntos a un estudio tras
V.S.O.P.: The quintet, de 1977, así que es natural que fuera tanta la expectación en el mundo jazzístico. El resultado fue este álbum que nos ocupa, con un título tan sencillo como...
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