
Lo que ocurre con
Shine, tercer álbum de
Parov Stelar, es que no puede fucionar como conjunto. No ha sido creado con el concepto de un disco, de un todo que cuenta una historia o en el que se observa una cierta coherencia, sino que sencillamente se trata de quince temas sonando uno detrás del otro y empaquetados en un mismo CD. Por eso, cualquier parecido con un álbum es pura coincidencia, y ese es un gran problema. Esto era algo inesperado, además, porque sus dos primeros trabajos, los muy recomendables
Rough cuts (2004) y
Seven and storm (2005), son prodigios de cohesión, de uniformidad, así que a pesar de haberse dado a conocer con sus EPs, quedaba claro que
Parov Stelar había sabido afrontar con éxito el siguiente paso, el larga duración. Pues bien, aquí esa cualidad se esfuma y lo que queda es un recopilatorio de producciones del austriaco, como si él no hubiese intervenido...
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