
Cuando el grupo
Marlango debutó con su álbum homónimo, para mí fue una grata sorpresa. No sólo contaba con una de mis actricez favoritas como vocalista,
Leonor Watling, sino que proponía una música muy personal, sin equivalente en la escena española. Una fusión de pop melódico, rock y arreglos de sabor jazzístico. Los dos siguientes discos de
Marlango,
Automatic imperfection y
The electrical morning, ya no me interesan tanto. De hecho, cada nuevo trabajo del trío me parece menos recomendable que el anterior, dado que son excesivamente parecidos y cada vez más desdibujados. Por supuesto, sigue siendo agradable escucharlos, y es loable que hagan la música que les gusta independientemente de gustos mayoritarios y modas (aunque, a la postre, eso les haya reportado mucho éxito), de modo que cuando surgió la oportunidad de entrevistarles, no quise perder la ocasión. Dado que
Marlango es...
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