Oliver Stewart, conocido por su nombre artístico
Casbah 73, nos deslumbró con su excelente debut,
Moods and grooves (
Hitop Records, 2004). En dicho disco, ofrecía dos piezas tremendamente bailables,
Cabo verde strut y
The way I am (esta última la considero el rompepistas del 2004) y, en general, se decantaba por el lado pistero de la blacktrónica. Por eso, es comprensible que, en su segundo álbum,
Pushin’ 40, lo primero que busque el oyente sea reecontrarse con la faceta más bailable de
Casbah 73, es decir, escuchar doce nuevos
The way I am. Sin embargo, ocurre que, salvo el brillante
El trafico jam (maravillosa idea la de interpretar un saxo como si fuese un claxon), ninguna pieza tiene el club como destino, y ni siquiera esta nos devuelve la contundencia e inmediatez de
The way I am. Por eso, me temo que puede ocurrir que más de un seguidor del estadounidense se sienta decepcionado tras la primera...
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