
Quedan muy lejos los tiempos en los que
Ministry Of Sound era un sello de referencia para los amantes de la buena música electrónica. Hace ya años que cada edición es un sinónimo de comercialidad, de búsqueda de beneficios a toda costa. Por eso sus compilaciones han quedado reducidas a meras selecciones de los hits del momento, empaquetados, eso sí, en lujosas cubiertas. Supongo que las cuentas del gigante de la música dance gozarán de muy buena salud, pero ha sido a costa de sacrificar su credibilidad artística. Incluso cuando ha adquirido otros sellos, como
Hed Kandi Records, que compró en el 2006, ha modificado la línea de sus edidiones para que sean más comerciales, de modo que poco tengan que ver con las anteriores. Más de un seguidor de
Hed Kandi Records ha comprobado, con amargura, el cambio de orientación, echando de menos la época en la que
Mark Doyle, primer dueño del sello, firmaba...
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