
Tras el experimento japonés de
Dedication,
Herbie Hancock entregó la verdadera continuación al excelente
Head hunters (1973). De hecho, recupera la misma formación, un quinteto en el que la única variación es la presencia de
Mike Clark a la batería, sustituyendo a
Harvey Mason. También vuelve a movilizar su colección de sintetizadores Arp, muy novedosos por entonces, pero que ya empezaban a ser habituales en múltiples grabaciones de jazz-fusión de la época. Quiere esto decir que en
Thrust vuelve a proponer una brillante fusión de jazz, funk y rock eléctricos que se desarrolla en el espacio y cuya misión parece ser viajar hacia el infinito en todas direcciones. Quizá en conjunto no esté tan logrado como
Head hunters, pero es igualmente interesante e incluso, en ciertos pasajes, representa un paso más en la consecución de un groove hiptnótico, así como un mayor nivel de complejidad...
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