
El nu-jazz empezó a tener cierta notoriedad a mediados de los 90, cuando artistas clave como
Bugge Wesseltoft y
St. Germain habían editado sus primeros trabajos, y cuando la saga
Future sounds of jazz, del sello
Compost, ya contaba con varios volúmenes en las tiendas y se estaba consolidando. El sello
Blue Note, que ya demostró estar al tanto de las nuevas tendencias jazzísticas cuando firmó a
Us3 en 1992, consiguiendo el tremendo éxito
Cantaloop (flip fantasia), vendiendo más de un millón de copias del disco en el que estaba incluido
Hand of torch, firmó, a finales de los 90, a una serie de artistas que estaban fusionando jazz y electrónica, con lo que pretendía interesarse por esta escena de reciente nacimiento. Pues bien, en el 2000, los responsables del fichaje de nuevos artistas se ganaron una subida de sueldo, más vaciones y un despacho mejor cuando
Tourist, el segundo álbum del francés
Ludovic Navarre aka
St. Germain vendía más de dos millones de copias...
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