
Tras tres estimables álbumes de estudio, en los que confirmó su talento vocal y compositivo, que habían recibido críticas favorables, pero que no siempre dejaban satisfechos a sus seguidores (que esperaban algo más de la ex-integrante de
Groove Theory),
Amel Larrieux propuso
Lovely standards. Esta vez, no hay nuevas composiciones, sino, como ya anticipa el nombre, una serie de versiones de estándares jazzísticos, piezas de grandes autores clásicos como
Rodgers,
Ellington,
Webster o
Hammerstein. En principio, la idea de escuchar a
Larrieux cantando jazz era atractiva, lo suficiéntemente estimulante como para interesarse por el disco. Y es que suele considerarse una prueba definitiva para mostrar el talento interpretativo de una vocalistas: si convences cantando clásicos de jazz, es como si te hubieras ganado la consideración definitiva de crítica y público. No obstante, el jazz no parece ser el estilo más adecuado para ella...
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