
Laurent Garnier ya había destacado como un excelente creador de CD-mixes con los imprescindibles
X-Mix 2: destination planet dream y
Mixmag live! Vol. 19, y aquí no hacía sino confirmar esta condición. No sé si el título habrá sido elegido por eso, pero realmente parece que se trata de una sesión de laboratorio. Las transiciones son técnicamente perfectas, como si hubieran sido sintetizadas científicamente, con la ayuda de un microscopio, de modo que si no conoces los temas, no hay forma de saber donde empieza uno y acaba el otro, es como un continuo fluir de sonidos que crea la engañosa sensación de estar ante una suite electrónica. Se nota la amplia experiencia del francés como DJ, pero eso no basta, porque otros con los mismos años en las cabinas no logran el mismo virtuosismo técnico, así que ha entrado en juego el talento. Además, no se trata sólo de técnica, porque si
Laurent Garnier es...
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