
Parece irrefutable afirmar que la mayor pasión del estadounidense
Kevin Yost es el jazz. Sí, puede que sea un productor de house asociado, sobre todo, a la escena electrónica (underground), pero da la sensación de que lo que más le hubiera gustado es ser un orondo negro, intérprete del trombón en una brass band del Nueva Orleans de los años 20. Como eso es de nacimiento, y ya no tiene remedio, se conforma con incorporar el jazz a sus producciones de house. Desde que se dio a conocer a finales de los 90 con su excelente álbum debut,
One starry night (1999), se ha confirmado como uno de los maestros del jazz-house, pero desde el 2004, año en el que presentó su tercer álbum de estudio,
Future flashback, la presencia del jazz en sus producciones ha sido cada vez mayor. No ha dejado la electrónica, y posiblemente nunca lo haga, pero se aprecia una transición entre sus primeras producciones...
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