
La discografía de
The Cinematic Orchestra es una de las más interesantes de este comienzo del tercer milenio, en términos absolutos, no sólo en una determinada escena. Su segundo álbum de estudio,
Every day (2002,
Ninja Tune), es uno de los que deberían escuchar todos los oyentes con sensibilidad, independientemente de sus predilecciones estilísticas, porque fue creado para seducir. En el 2007 editó su tercer disco,
Ma fleur, estimable pero decepcionante por la inevitable comparación con su magistral obra anterior. No obstante, parece que mi valoración del disco no fue nada compartida, porque acto seguido el conjunto liderado por
Jason Swinscoe emprendió su más intensa y multitudinaria gira hasta la fecha. Para culminar esta triunfal serie de conciertos,
The Cinematic Orchestra decidió ofrecer un último directo, pero debía ser especial. Es entonces cuando se planteó una actuación en la que el conjunto iba a presentarse por...
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