
Tras jugar al despiste con el medio minuto inicial, un coro que suena como una misa del Renacentista
Palestrina,
The Pinker Tones transmite una plácida sensación de familiaridad con el tema inicial,
Hold on. No obstante, como era de preever, este comienzo sólo es un espejismo, porque el dúo catalán de ningún modo se iba a contentar con repetirse, de modo que su tercer álbum de estudio,
Wild animals, difiere notablemente de los precedentes,
The BCN connection y
The million colour revolution. Ahora bien, lo que, afortunadamente, no sólo no ha cambiado sino que ha perfeccionado, es su brillante integración de cuanto estilo se le antoje, su carácter festivo y, por supuesto, su lograda combinación de sus facetas electrónica/dance y pop/indie. Quiere esto decir que estamos ante un álbum igual de irresistible y entretenido, peligrosamente adictivo, con melodías no aptas para mentes débiles (por pegadizas...
Seguir leyendo.