
Concha Buika fue una de las grandes revelaciones del 2006 gracias a la sorprendentemente entusiasta acogida comercial de su segundo álbum,
Mi niña Lola. Este éxito estuvo acompañado, y eso fue lo más importante, por un reconocimiento artístico generalizado, por el descubrimiento de su gran voz, de su emotiva intepretación de coplas y piezas aflamencadas en un accesible contexto jazzístico. Estas impresionantes dotes vocales ya estaban presentes en su muy recomendable álbum debut, el funky
Buika, pero ese apenas si se vendió, y claro, si muy pocos los escuchan, difícilmente puede descubrirse su talento. Pues bien, dos años después de
Mi niña Lola, llega
Niña de fuego, una perfecta continuación, en todos los aspectos (hasta el título es tremendamente similar), de modo que, algún día, cuando surja el próximo formato discográfico, se editarán juntos. Quiere esto decir que los que disfrutaron con
Mi niña Lola...
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