
Desde que, en el 2003,
Rasmus Faber sorprendiese a los amantes del house con su hit
Ever after, posteriormente convertido en clásico inmortal de la electrónica, se esperaba la edición de su álbum debut. A partir del 2006, no hubo año en el que no se anunciase la inminente salida de su primer larga duración, y cada año parecía que ese iba a ser el definitivo. Sin embargo, acabado el 2008 todavía no había noticias de su existencia real. Ocurría que
Rasmus Faber era tan demandado en calidad de productor y de pinchadiscos que no encontraba tiempo para encerrarse durante una buen temporada en el estudio para crear su primer álbum. Tampoco lo necesitaba, pues le iba muy bien entregando periódicamente EPs para su sello
Farplane Records y produciendo remezclas para algunos de los artistas más destacados de la escena electrónica, además de pinchando regularmente en los clubs que mejor pagan. Sin embarto, esta ausencia...
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