
En el 2001,
Jay-Z cosechó su mayor éxito, comercial y artístico, son su sexto álbum de estudio,
The Blueprint. Un año antes,
R. Kelly también había entregado uno de sus trabajos más vendidos,
TP-2.com, aunque este no había sido tan bien recibido por la crítica como algunos de sus esfuerzos anteriores. Ambos estaban en el mejor momento de su carrera, al menos hasta entonces, así que la idea de grabar un disco juntos fue tan afortunada como obvia. Además de ser un éxito casi seguro, pues potencialmente podía atraer a la suma de los muchos seguidores de ambos artistas, era una forma de celebrar su poder, de apoyarse el uno el otro para mostrar a sus competidores que estaban en la cumbre, para afirmar su supremacía. El título,
The best of both worlds, deja claras sus intenciones: lo mejor de dos mundos, considerándose cada uno el mejor de su mundo, por supuesto. Se supone que
Jay-Z era lo mejor del hip hop...
Seguir leyendo.