
En 1968, nueve años después de la revolución, el gobierno cubano instauró el plan denominado “ofensiva revolucionaria”. Dado que se trataba de una dictadura, la principal misión de este plan era controlar todas las actividades, todos los estratos y todos los aspectos de los cubanos, es decir, su vida. Se estructuraba a partir de unas previsiones de producción de caña de azúcar que nunca se alcanzaron, de modo que los primeros años de los 70 se conocieron como el quinquenio gris y tuvieron como principal consecuencia un control todavía mayor del gobierno, derivando en una mayor represión y, evidentemente, pérdida de libertad. La música no se libró del control, puesto que los músicos pasaron a percibir un salario del gobierno que, a cambio, determinada la frecuencia de sus actuaciones y grabaciones, su posesión de instrumentos, la formación de las bandas y, ante todo, su repertorio. No era, por tanto,...
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