
Es difícil escuchar
Wait For Me y no pensar que se trata de una reacción, por parte de
Moby, respecto a las críticas recibidas por su anterior trabajo,
Last Night (
Mute Records, 2008 ), y me refiero, evidentemente, a las negativas. A mí el disco me pareció interesante, y eso se reflejó en mi crítica positiva (que no entusiasta), pero claro, la mía no la leyó, cosa que no le reprocho. Las que sí debió leer fueron las de los influyentes críticos estadounidenses, los que escriben en los medios más prestigiosos, y entre ellos sí hubo cierto acuerdo al señalar un aspecto en concreto: el disco parecía un catálogo de electrónica comercial, un intento de que hubiese de todo para todos. También se consideró un innecesario ejercicio de nostalgia, pero eso no lo escondía
Moby, así que no debió dolerle tanto, o nada. En cambio, que
Last Night se considerase una colección de electrónica pensada para vender, para agradar a cuanta más gente mejor, en lugar de una obra guiada por motivaciones artísticas, eso sí pudo escocerle algo más. Esa es, al menos...
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