
En el 2003,
Label Bleu, un pequeño sello francés dedicado al jazz, pero a través de su filial electrónica,
Bleu Electric, presentó el álbum debut de
General Electriks,
Cliquety Kliqk. El disco tenía muchas posibilidades de pasar completa e injustamente desapercibido, pues tenía nulas opciones comerciales y, además, al llegar a las tiendas de la mano de una pequeña discográfica, no tendría acceso a una amplia red de distribución. Sin embargo, su interés artístico acabó imponiéndose, de modo que, como en los mejores cuentos, tuvo un final feliz: el influyente sello
Compost Records, el dirigido por
Michael Reinboth, lo reeditó sólo un año después, lo que le garantizaba repercusión internacional. La carrera de
Hervé Salters, aka
General Electriks, estaba salvada y consolidada al mismo tiempo, pues eso le garantizaba atención de los medios especializados en electrónica y de los seguidores de la discográfica alemana. Menos mal que fue así, pues, de lo contrario, muchos melómanos, yo incluido, no habríamos...
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