
Bill Evans, como la mayoría de grandes jazzmen de la historia del género, se caracteriza por su incansable afán de innovar, por una asombrosa inquietud que le lleva a experimentar con multitud de estilos y formatos diversos. Su discografía, como la de
Miles Davis (con el que comenzó su carrera),
Chick Corea,
Herbie Hancock y tantos otros, es una colección de vertientes del jazz, lo que incluye acercamientos a estilos hermanos como el funk y el soul, por supuesto, pero también inspirados álbumes de fusión, de jazz-rap o incluso bluegrass en el caso de
The Other Side Of Something (
Intuition Music, 2007), que fue lo último de
Bill Evans antes de la edición de esta referencia. Pero claro, tal y como podíamos imaginar, no había llegado todavía el momento de repetirse, de modo que, para su siguiente trabajo, se planteó un nuevo reto: colaborar con una big band. Una vez decidido eso, la siguiente elección, la de la big band con la que contar, era mucho más sencilla. La
WDR Big Band de Colonia...
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