
Mucho se habló de
Music For The Jilted Generation como de una respuesta a la Criminal Justice and Public Order Act 1994, ley que, entre otras cuestiones mucho más importantes, ilegalizó las raves, una de las expresiones musicales-sociales más destacadas del Reino Unido. El tiempo ha demostrado que esta polémica ley no acabó con las raves, que su estatus de evento ilegal incluso les otorgó un extra de atractivo ―no hay nada como prohibir algo para que se desee hacer―, pero entonces se pensaba que esa persecución supondría su fin.
The Prodigy nació y se desarrolló en la escena rave, debía su prestigio inicial a tan particular medio de expresión para la electrónica de baile, de modo que esta ley podía ser interpretada como un ataque a su concepción de la música. El grupo concebido por
Liam Howlett ya había hecho la transición de las raves a los hogares con su influyente debut,
Experience (
Elektra Records, 1992), de modo que apenas si podía afectarle, pero fue astuto, y coherente, al alinearse como opositor a...
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