
En el 2005, que es cuando esta compilación llegó a las tiendas,
Freestyle Records sólo llevaba dos años en activo. No obstante, gracias a la sabia dirección de su director y creador,
Adrian Gibson, y, todo hay que decirlo, a su elevadísimo ritmo de edición, el sello londinense era ya uno de los más apreciados por los amantes de la música negra. Su denominación evidenciaba su carácter ecléctico, cosa que cumplió, pero es evidente que interesó especialmente a los aficionados del funk y el soul, los dos estilos más representados en su catálogo. Por otra parte, seguramente por la buena salud del club londinense Jazz Café, también dirigido por
Adrian Gibson,
Freestyle Records se impuso una ambiciosa actividad desde su inicio. La prueba es que en esos dos primeros años estaba ya muy cerca de las cincuenta referencias, lo que da una media de unas dos referencias mensuales. Nada mal para un joven independiente dedicado a estilos de seguimiento minoritario. Eso explica que, como sus propios responsables recuerdan en la nota de prensa,
Freestyle Records...
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