
Al presentar su tercer disco,
Gone Down South,
Gecko Turner se disculpaba por la tardanza, aduciendo tumultuosos acontecimientos personales y profesionales para justificar el tiempo transcurrido desde la edición de su anterior trabajo,
Chandalismo ilustrado (
Lovemonk, 2006). No obstante, en este retorno al cajón de novedades discográficas lo tuvimos en plena forma, con su inspiración y talento de siempre. Da la sensación de que
Gecko Turner no necesitaba de las obras intermedias, de esos discos que no grabó del 2006 al 2010, para que su propuesta siguiese evolucionando, para llegar a un
Gone Down South que tiene poco que ver con lo que conocíamos del músico extremo. Está bien, el sonido es familiar, y los que disfruten con los dos anteriores álbumes tienen el entretenimiento asegurado con este, pero
Gecko Turner conjuró el fantasma de la repetición creando un trabajo de una extraordinaria madurez. Por supuesto, ahí sigue estando su soul y funk teñido de influencias planetarias, con Cuba...
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