
Tras ocho álbumes, más de un centenar de colaboraciones en su triple faceta de compositor, productor e instrumentista y algo más de una década de trayectoria,
Mark De Clive-Lowe accedía finalmente a una discográfica prestigiosa:
Tru Thoughts. No es que hubiese tenido nunca problemas para encontrar quien le editase, y hasta contaba con EPs en
Strictly Rhythm,
MAW Records y Honest Jon's Records, entre otros destacados sellos, pero
Renegades fue el primero de sus trabajos de estudio presentado por una de esas casas que aseguran cierta notoriedad. Ahora bien, a tenor de lo escuchado, es comprensible que tampoco fuese este el álbum que equiparase su popularidad con su talento. Nombre clave del broken beat, nunca había gozado de la difusión de
Jazzanova,
Bugz In The Attic,
4 Hero o
Recloose. Sin embargo, en sus días más inspirados había entregado música igual de interesante desde un punto de vista artístico. De hecho, uno de sus más entusiastas seguidores era
Gilles Peterson, dato sintomático...
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