
Ya en el 2009, cuando
The Impellers presentó su álbum debut,
Robot Legs (
Freestyle Records, 2009), sorprendió que apostase casi exclusivamente por el ‘revival deep-funk’. Por entonces la escena funk/soul internacional, seguramente por el impulso de
The New Mastersounds desde Reino Unido y de
Sharon Jones & The Dap Kings desde Estados Unidos, estaba en plena transición hacia el soul. Dicho claramente, con el deep-funk ya no era tan fácil vender discos, a pesar de que durante el inicio de la primera década del siglo XXI había sido el gran reclamo comercial. Tres años después, cuando
Légère Recordings publicó su segunda obra,
This Is Not A Drill, aún chocó más que la vertiente cruda y sucia del funk siguiese siendo su única razón de ser. Sólo figura una pieza soul,
Signs Of Hope & Happiness. El resto es un monográfico de funk para las pistas en la mejor tradición de
James Brown, esto es, de la vertiente clásica del estilo. Seguramente no era la mejor decisión desde un punto de vista comercial, de modo que hay que...
Seguir leyendo.