
Scale es un álbum pop, pero tan innovador, personal y original como se podía esperar del maestro
Matthew Herbert, la figura más importante en lo que respecta a electrónica experimental. Pocas veces un músico, como es el caso del inglés, ha creado una carrera discográfica tan coherente y, al tiempo, tan variada, en constante evolución. Cada nuevo álbum de Herbert supone un radical cambio estilístico, y esta no es una excepción:
Scale tiene muy poco que ver con su predecesor del año anterior,
Plat du jour. Si su exquisita crítica a la industria alimenticia era compleja, extremandamente experimental y no muy accesible, este nuevo trabajo es alegre, con maravillosas canciones pop, comprensible desde la primera escucha, una obra que destila optimismo y ganas de vivir, que será disfrutado incluso por aquellos a los que habitualmente se les atragante la electrónica del inglés. Es una música sencillamente encantadora, que tiene el mismo efecto que ver Cantando bajo la lluvia, Un americano en París o Sonrisas y lágrimas: te entran unas irrefrenables ganas de ponerte a cantar y...
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