Frenguys.
FOR THE FRENCH GUYS.
Nocturne/On the corner.
Año:
2003.
Estilo: Jazz electrónico, electro-funk, jazz-house.
Gustará a...: los que disfruten con una sana alternancia de nu-jazz y nu-funk.

¿Cómo escribir la reseña de un disco que he escuchado tantas veces?, de un disco que ha sido la banda sonora de mi vida en tantos momentos. Un álbum que he escuchado rebosante de felicidad, pero que también he escuchado pensando que la vida no merecía la pena. Un disco que me ha acompañado cuando he estado pletórico, muerto de sueño o simplemente neutral, en estado gaseoso. Me resulta complicado sencillamente porque,
For the french guys es, para mí, mucho más que 14 temas de gran Acid jazz. Es un sonido ligado a una parte de mi vida, a la que ha transcurrido desde que compré este disco (por pura casualidad, porque se me ocurrió darle una oportunidad a un CD que se podía escuchar en una Fnac de París, cautivándome de inmediato). Ya forma parte de mí, de mi educación sentimental, del mismo modo que forman parte de mi los cereales de Kellogs, el barco pirata de Playmobil o una edición antiquísima de “Rayuela”, la obra maestra de
Julio Cortázar. Tras esta quizá excesiva (pero necesaria) introducción de índole personal, voy a limitarme a lo estrictamente musical. Aunque no existe la objetividad, ni pretendo hacer reseñas de una imparcialidad absoluta (¿hay algo más aburrido que eso?), sí que voy a (intentar) redactar una reseña ligada únicamente a la sonoridad del disco, sin entrar a describir la emoción que los temas me puedan transmitir.
Cuando uno ya ha escuchado álbumes de nu-jazz de varios grupos, ha observado similitudes entre los distintos grupos y empieza a notar que unos grupos se parecen peligrosamente, el escuchar un disco que suena distinto a todo lo que se ha escuchado antes es, sin duda, buena señal.
For the french guys responde a un estilo (fusión de jazz y electrónica) que otros grupos han explorado antes, y con muy buenos resultados, pero
Frenchguys le ha dado su toque personal. No estamos ante un calco de talentos ajenos, ni ante una revisión de sonoridades conocidas. Este disco es el resultado de una arriesgada búsqueda dentro de un estilo que, eso sí, ofrece innumerables posibilidades. El jazz electrónico tiene pocos años, por lo que aún quedan muchas sonoridades y lugares que explorar. Precisamente en esto radica su complejidad, la ausencia de estándares, de lugares comunes a los que agarrarse, que den seguridad a los intérpretes y a los compositores, que les digan: “seguid así, vais por la senda correcta”. ¿En qué se diferencia la música de
Frenchguys de la de otros grupos? No es la instrumentación, puesto que el grupo está compuesto por, además de las programaciones electrónicas, teclado, piano, guitarras, saxo alto y soprano, contrabajo, percusión y voz, que es la instrumentación habitual de este tipo de grupos.
La diferencia la encontramos en las composiciones, en su estructura y sus arreglos. Aunque hay una gran variedad en el interior del propio álbum, cada uno de los temas suena diferente a cualquier tema de otro grupo. Las composiciones de
Willy Louis-Sydney y
Frédéric Brigaud son de una sorprendente brillantez, son redondas, más propias de un grupo que lleve más de diez años experimentando con el jazz electrónico que de unos recién llegados (aunque el dúo francés estén ya muy curtidos trabajando para otro grupos y editando sus propios discos, de estilos muy variados). Si a esto le sumamos una percusión (electrónica o no) de infarto y la aportación de cantantes fenomenales, no es de extrañar que considere que,
For the french guys es el mejor disco de jazz electrónico del 2003. Ya desde el inicio del disco uno se da cuenta de que lo que está escuchando y va a escuchar durante los siguientes 60 minutos es diferente, renovador, atrevido, trasgresor... Y esto es justo lo que necesita el Acid jazz, grupos que hagan avanzar el jazz electrónico, para no caer en un impass creativo como le ha ocurrido a la música electrónica durante ciertos años. El tema jazzístico
Waiting puede gustar más o menos (a mi me parece sublime), pero lo que sí hay que reconocerle es su originalidad, su frescura, pocos podrán decir que ya han escuchado algo parecido. El segundo tema,
Rhythm is a dancer, al igual que
Get funky (de explícito título), es un ejemplo de magnífica combinación de jazz y funk. Un rítmica funky acompañando a melodías jazzísticas, uno de los muchos aciertos del álbum.
Get funky, dejando de lado la fusión, se adentro de lleno en el funky más festivo, es una clara invitación a levantarse de la silla y ponerse a bailar.
Podría dedicarle muchas líneas a este álbum, pero como creo que es mucho más interesante escucharlo que escribir sobre su música, voy a finalizar haciendo mención a dos temas que definen bien el estilo del grupo y que son de lo mejorcito que se ha compuesto, al menos en lo que respecta al electro-jazz. El primero es
Qui à la baballe?, comienza con una adictiva percusión, que acompaña a una excelente melodía interpretada únicamente por guitarra y órgano Hammond, pero que suena como si tocase una big band de jazz. Sin ser un tema bailable, es uno de los más rítmicos y tiene un tempo rapidísimo, de vértigo.
Yemandja, el tema que cierra el disco, es el tema bailable del álbum, un tema de lento desarrollo, que va creciendo poco a poco hasta alcanzar un ritmo desenfrenado. Vitamínico y energético, rezuma vitalidad en cada nota, en
cada compás, en cada acorde. Uno se siente mejor tras haberlo escuchado, por lo que no se me ocurre mejor forma de cerrar un larga duración, con uno de esos temas que te dice: “anda, vuelve a poner el CD desde el principio”. Además de la inspiración de Willy Louis Sydney y Frédéric Brigaud, el tema se beneficia de las aportaciones de
Fafa Mainfroy (percusión) y de la cantante
Ellen Nash, que eclipsa a todos los demás. Un bravo para la cantante, a la que auguro una brillante carrera, ligada o no a los
Frenchguys.
Por último, una breve referencia a la estupenda versión de
My favorite things, el tema de la banda sonora de “Sonrisas y lágrimas”, dirigida por
Robert Wise. El original, compuesto por
Richard Rogers es, como todos lo temas del film, una maravilla, pero es que esta versión es tan buena e interesante (y suficientemente diferente), que no sé muy bien con cual quedarme, aunque en estos casos lo mejor sea quedarse con las dos. En esta versión moderna, la cantante
Annick Tangorra no tiene nada que envidiar a
Julie Andrews. Como ven (y espero escuchen algún día, o muchos días, como quieran), este disco es un prodigio, una exquisitez que contribuye a agrandar la nómina de obras maestras de este estilo. No está teniendo mucha repercusión, ni es un éxito de ventas, pero tampoco lo fueron el primer álbum de
De-Phazz ni la primera compilación del
Hôtel Costes. Un gran álbum de un gran grupo, el tiempo les situará en el lugar que se merecen, en el olimpo de los compositores de nu-jazz.
Este es el track list del CD:
1. Waiting.
2. Rhythm is a dancer feat.
Staff Bennett.
3. Qui à la baballe?
4. My favorite things.
5. For the french guys.
6. Change up.
7. Journey through my mind.
8. Get funky.
9. Faux ínterlude.
10. At least feat.
Annick Tangorra.
11. Ephémère feat.
Flora Canell.
12. Let me do my swing.
13. Prospect Av.
14. Yemandja feat.
Ellen Nash.
9/10
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