The Cinematic Orchestra.
MOTION.
Ninja Tune.
Edición: Septiembre
1999.
Estilo: Trip-Hop; Nu-Jazz.
Gustará a...: los que disfruten con
Bugge Wesseltoft y
St. Germain, para ver cómo componer música de estilos muy variados a partir de un mismo concepto musical.
The Cinematic Orchestra no compuso una banda sonora hasta que se encargó de ponerle música al documental soviético “The man with a movie camera”, sin embargo, me atrevo a afirmar que
Motion es la primera banda sonora que compuso el grupo liderado por
Jason Swinscoe, con la diferencia de que, en esta ocasión, no existe la película cuyas imágenes son completadas por esta música. Las imágenes sólo existen en la cabeza del compositor, que ha imaginado una fascinante película (que se proyecta en su cerebro en un pase exclusivo) a la que acompaña una no menos fascinante banda sonora. Al fin y al cabo, se puede ver en este álbum un cálido homenaje a las bandas sonoras de jazz del cine de Hollywood de los años 60 y 70, una música de la que
Swinscoe es un ferviente admirador.
No es un álbum de jazz, ni de electrónica, es un álbum de buena música, muy personal, es un álbum de
The Cinematic Orchestra, en todo caso, podemos concretar que lo que se escucha en una acertada y nunca antes escuchada fusión de jazz y electrónica, sin que uno pueda afirmar qué lenguaje predomina. El proceso de construcción del álbum es simple, pero no deja de ser curioso.
Jason Swinscoe muestra a la orquesta unos samples (de variadas procedencias, a veces incluso ruidos), que sirven de base para que los músicos improvisen melodías. El resultado de estas grabaciones es recortado por
Swinscoe y remezclado, obteniendo espectaculares resultados. La redundancia de la rítmica, superpuesta a los samples crea una sensación entre extraña y fascinante, dando al conjunto una emoción sobrecogedora.
Bucles de ritmos o bajos que se repiten constantemente, a veces durante minutos, pero sin dar la sensación de reiteración, gracias en parte a las radicales rupturas rítmicas o abruptas variaciones melódicas sin preaviso, además de cambios de estilo en el desarrollo de un mismo tema. En este sentido, estamos en las antípodas de la estructura “canción” de grupos como
De-Phazz, por ejemplo, aquí estamos frente a fragmentos musicales de estructura libre, variable, sin que se eche en falta una melodía bien definida o un estribillo. En lo que respecta a la parte electrónica, la elección de samples,
Swinscoe ha mezclado sonidos antiguos, algunos incluso viejos, con sonidos modernos. Una selección de samples y melodías de artistas que le han inspirado, como
Ennio Morricone, el legendario compositor de bandas sonoras, que alcanzó la fama con sus bandas sonoras para los spaghetti-westerns de
Sergio Leone, protagonizados por
Clint Eastwood. Esta fusión de antiguo (los samples) y moderno (las melodía interpretadas por los músicos de la formación) puede recordar en ciertos momentos al
St. Germain de
Tourist. Este parecido se agudiza en el comienzo del segundo tema,
Ode to the big sea, con la rítmica al contrabajo (cuatro notas que se repiten eternamente), recuerda mucho al comienzo de
Rose Rouge. Eso sí, no se puede hablar de plagio, ni tan siquiera de coincidencia, ya que cada artista desarrolla las melodías de diferentes formas, por lo que el parecido entre los dos temas mencionados se limita al inicio. El principio de construcción musical es el mismo (melodías que se desarrollan sobre un fondo electrónico), pero las inquietudes musicales e influencias de cada uno son tan diversas que los resultados difieren notablemente.
En este sentido, una de las principales diferencias es el carácter predominantemente ambiental de
Motion, frente a la fuerza melódica de
Tourist.
Jason Swinscoe parece más interesado en crear ambientes, sensaciones, en construir, a través de la música, enormes decorados en los que tendrá lugar la acción de una película. Mientras unos temas recuerdan al cine negro de los años 40 (con un jazz igualmente negro de los setenta), otros evocan el espíritu del cine de acción de los setenta, con el funky de algunos temas. Pocas veces una música compuesta en 1999 había recordado tanto a la compuesta tres décadas antes. Escuchando
Motion, hasta se puede “tocar” la textura de las películas del cine de Hollywood de los setenta, con su particular fotografía. Evidentemente, todo esto no implica que la música de
The Cinematic Orchestra esté anclada en el pasado. A veces hay que volver a lo anterior para poder hacer música de vanguardia. Con
Motion, yo rememoro al
Jack Nicholson con la nariz rota en Chinatown, de
Roman Polanski, al
Robert de Niro en Malas calles, de
Scorsese, y un sinfín de grandes momentos del celuloide. La música tiene la facultad de despertar el imaginario cinematográfico de cada uno, para evocar aquellas secuencias que nos han marcado, y que, gracias a esta sobresaliente banda sonora, nos vienen a la memoria vivas, como si las estuviésemos viendo en este momento.
Un álbum de trip-hop que suena a jazz, que recorre los diferentes estilos del jazz a lo largo de las últimas décadas, creando una música vanguardista y novedosa, el jazz de
The Cinematic Orchestra. Gran jazz.
Formación:
John Swinscoe (Samples)
Tom Chant (Saxo soprano)
Jamie Coleman (trompeta)
Phil France (Bajo)
T. Daniel Howard (Tambores)
Saidi Kanba (Percusión)
Alec James (Teclado)
Este es el track list del CD:
1. Durian. 7:01
2. Ode to the big sea. 5:43
3. Night of the iguana. 13:21
4. Channel 1 suite. 5:50
5. Blue birds. 5:06
6. And relax! 4:57
7. Diabolus. 9:15
Duración total: 51:17
9/10
Escrito y publicado por
Santiago Tadeo Cervera.
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