Nicola Conte.
JET SOUNDS.
Schema Records.
Año:
2000.
Estilo: Nu-Jazz; Nu-Bossa; Felicidad (¿quién dice que esto no es un estilo?).
Gustará a...: los que quieran descubrir el mejor nu-jazz.

No existe el CD perfecto, el álbum ideal, infalible. Aviso, no me estoy refiriendo a la calidad musical de un determinado larga duración, sino a su facultad para poder ser escuchado en determinadas situaciones. Es bien sabido que la música influye poderosamente en nuestros estados de ánimo, que puede hacernos llorar, reír, que consigue inquietarnos, relajarnos, excitarnos, y podría añadir una larga lista de adjetivos. De igual modo que podemos necesitar música de cariz místico para transportarnos a exóticos lugares en los que perderse, también sentimos la necesidad de poner en el reproductor música que, incluso antes de empezar a sonar, simplemente con el recuerdo de la anterior escucha, mientras sacamos el CD de la caja, ya nos ponga una inmensa sonrisa en la cara. Hay música que nos hace mejores personas, más comprensivas, que nos hace exclamar ¡la vida es bella!, aunque el día haya sido triste, o de infausto recuerdo. Cuando una música puede hacerte olvidar los problemas, por angustiosos que estos sean y te deja sonriente para toda un semana, uno no puede sino maravillarse ante la capacidad trasmisora de una sucesión de notas. Sí, convengo que la vida va en serio, que afirmar, como he hecho, que es bella, es de una ingenuidad pasmosa, algo que no confirma la visión de un telediario, o la simple observación de la miseria que nos rodea. Pero si, a pesar de esto, uno cree que merece la pena, porque tanta belleza no debe ser despreciada, y si este pensamiento deriva de la escucha de un sólo larga duración, es que estamos frente a algo importante. Como ya habrán adivinado, inteligentes e intuitivos lectores,
Jet Sounds pertenece a esta última categoría. Pocas veces he escuchado un álbum que te haga sentir tan bien, tan optimista, que te haga ser mejor persona. Estoy escuchando el CD al tiempo que escribo esto, y yo mismo noto cómo escribo con más fluidez que otras veces, con más alegría, sin esfuerzo. Las palabras se suceden como un acompañamiento lógico a la música, impulsadas por ésta. Como si de una novela o de una película se tratase, el disco toma la categoría de obra de ficción, capaz de introducirnos en vidas que no son las nuestras, en lugares en los que no vivimos, capaz de hacernos olvidar nuestra propia existencia para, durante el tiempo que dure, poder ser quien nosotros queramos, evadirnos de la realidad más próxima para viajar hasta dónde alcance nuestra imaginación. Esto ocurre con
Jet Sounds, un álbum que despliega un fascinante universo, una explosión de color y movimiento, que requiere de nuestra complicidad para completarse.
Pero creo que quizá estaría bien comentar algo sobre la música que se puede escuchar en este álbum de
Nicola Conte. Empezaré escribiendo las clásicas frases que de tan repetidas han perdido casi todo su sentido y eficacia, aunque, como en este caso, sean ciertas: este es un gran disco, un clásico de su género, guste o no, está claro que suena diferente a todo lo anteriormente escuchado..., y demás perlas por el estilo. Una vez cumplido este trámite, cabe añadir que la música del italiano es, esencialmente, una fusión de música retro (jazz de los 60 y 70, el utilizado en las bandas sonoras de las películas italianas), fusionado, principalmente, con electrónica y bossa nova. El disco, pese a mostrar una uniformidad ejemplar, no deja de ser variado.
Bossa per due (el tema más conocido del álbum) es, como indica su nombre, bossa nova (pero una bossa a la italiana), con una sugestiva voz femenina, algo que se repite en el tema
The in samba, también de explícito nombre, un tema de sabor brasileño al 100%. El otro corte del álbum que ha tenido una gran repercusión es
Jet Sounds, una encantadora bossa nova de frenético ritmo, una invitación al baile que, sin duda, muchos aceptarán sin dudar. Otra pieza de clara influencia brasileña es
Forma 2000, con la clásica potente y pegadiza percusión del país sudamericano.
Una vez comentada la parte brasileña del disco, hay que dedicarle un generoso párrafo a la otra parte importante de
Jet Sounds, la de los temas de influencia italiana, los puramente jazzísticos. Uno de ellos es el que abre el álbum,
Arabesque, con un sonido de claro sabor clásico, que recuerda a la bandas sonoras de films italianos de los 60. Similar a este es
Il cerchio rosso, probablemente el más alegre del álbum, con una preciosa melodía de piano hacia la mitad del tema.
Jazz pour Dadine es un simpático tema de jazz, con mucho swing y la
Cova del Diabolo es una fantástica pieza que fusiona jazz y elementos brasileños. Aunque, en mi opinión, el mejor es
Trappola mortale, que cierra el disco. Jazz de alto voltaje, trepidante, con piano, batería (fantástica) y contrabajo, aderezados con una curiosa y vanguardista melodía. No es el más comercial (seguramente será el que menos guste), pero es el que creo que mejor resistirá el paso del tiempo. Por último, quiero hacer referencia a
Dossier Omega, con sítar incluido, o lo que es lo mismo, el primero que fusiona el jazz, funk y elementos exóticos, al menos con tan buenos resultados.
He comenzado la reseña afirmando que el álbum comodín no existe, el que sirve para todas las ocasiones.
Jet Sounds no es recomendable para relajarse, ni para una tranquila conversación entre amigos. Tampoco funciona como banda sonora para una sesión de espiritismo o para ponerse a estudiar la reproducción de los microorganismos. Yo sólo lo recomiendo para las ocasiones en las que uno quiera ser feliz, aplicado en abundantes dosis, a ser posible cada ocho horas.
Este es el track list del CD:
1. Arabesque.
2. Bossa Per Due.
3. Dóssier Omega.
4. Il Cerchio Rosso.
5. Fuoco Fatuo.
6. Forma 2000.
7. Missione a Bombay.
8. Jazz Pour Dadine.
9. The in Samba.
10. Coda del Diavolo.
11. Mambo de los Dandies.
12. Jet Sounds.
13. Trappola Mortale.
10/10
SELLO DE CALIDAD ACID JAZZ HISPANO.
Escrito y publicado por
Santiago Tadeo Cervera.
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