David Axelrod.
SONG OF INNOCENCE.
Capitol Records/
EMI.
Edición:
1968.
Estilo: Pop Psicodélico; Pop Barroco.
Gustará a…: los que no se pierdan ni un sólo álbum magistral.

Escribo esta crítica exactamente cuatro décadas después de la edición de
Song Of Innocence, y todavía suena asombrosamente moderno, innovador, transgresor, radicalmente distinto de cualquier otro álbum que uno haya escuchado antes. Puede que cuarenta años no sea mucho, máxime teniendo en cuenta que las composiciones de
Bach siguen emocionando siglos después o que las misas de
Palestrina, a pesar de haber sido creadas a mediados del siglo XVI, mantienen intacto su atractivo. Y si nos fijamos en otros ámbitos artísticos, tenemos las tragedias griegas, que describen pasiones, comportamientos humanos, que no han perdido vigencia miles de años después de su escritura. Ahora bien, en el ámbito de la música popular, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX, cuarenta años sí es un periodo de tiempo muy amplio, pues desde los 60 se produjo una revolución tecnológica en el campo de la grabación musical, avances que afectaron no sólo la grabación, sino también su creación, con la música electrónica como ejemplo paradigmático. Por eso, que
Song Of Innocence suene tan vanguardista, más que la mayoría de álbumes editados en el siglo XXI no deja de ser sorprendente. En fin, por algo la figura de
David Axelrod no dejó de crecer década a década, y con él su personal música.
Hasta entonces conocido por sus producciones para
Capitol Records y para grupos y artistas como
The Electric Prunes,
Cannonball Adderley o
Stan Kenton,
David Axelrod entregó con
Song Of Innocence el primer álbum con su nombre en la carátula, el inicio de una apasionante e inclasificable trayectoria discográfica que acepta muy bien el calificativo de inmortal. Inspirado por los poemas de
William Blake y, especialmente, por el libro que da nombre al disco,
David Axelrod creó una obra que aúna rock, pop, R&B, jazz, psicodelia y música sinfónica, pero que, no obstante, no suena a ninguno de esos estilos. Habitualmente está considerada como uno de los clásicos del pop barroco, término que me gusta pero que únicamente debe entenderse como una aproximación, como un intento de definición, porque la música del estadounidense tiene la virtud de no parecerse a nada. Se suele señalar
Sgt. Peppers’s Lonely Hearts Club Band, de
The Beatles, como la gran influencia de
Song Of Innocence, pero sólo es así conceptualmente, por su voluntad de expandir las posibilidades creativas del pop y por la introducción de orquestación: la obra de
David Axelrod toma un camino muy diferente y, pese a no ser tan lograda, sí resulta más universal y atemporal. Todo impresiona, la composición, los arreglos, pero quizá, retrospectivamente, lo que más llame la atención sea el trabajo rítmico, esos breakbeats y proto-beats de hip hop que con razón impresionaron a sampleadores como
DJ Shadow,
Dr. Dre o
DJ Cam. Son poco más de 25 minutos, pero de una intensidad y encanto difícilmente superables. Y lo mejor de todo es que las siete piezas incluidas son tan genuinas, tan ricas, que uno no se cansa de escucharlo por mucho que, al tenerlo continuamente en el reproductor, el disco se repita en menos de media hora. Como ocurre con todos los clásicos, cada nueva escucha aporta algo nuevo y, casi casi, suena igual de de sorprendente que la primera vez.
Imprescindible.
Este es el tracklist del CD:
1. Urizen. 4:01
2. Holy thursday. 5:32
3. The smile. 3:26
4. A dream. 2:30
5. Song of innocence. 4:33
6. Merlin’s prophecy. 2:44
7. The mental traveler. 4:02
Duración total: 26:48
10/10
Escrito y publicado por
Santiago Tadeo Cervera.
Página Siguiente (2/6) 