El tercer concierto del XIV Festival de Jazz del Palau de la Música de Valencia se convirtió en un momento difícil de borrar de la memoria de muchos aficionados que acudieron en masa a la cita del sábado. La noche prometía ser interesante, principalmente, porque el cartel estaba compuesto por una gran formación de músicos y bailarines que se ha convertido en la primera big band de jazz interétnico integrada por reconocidos músicos de diversas nacionalidades residentes en su mayoría en la Comunidad Valenciana. Se trata de la
África Jazz Dance Big Band, una iniciativa que nace con la pretensión de llevar el jazz de fusión interétnico, ya no sólo fuera de la Comunidad, sino también en el circuito internacional.
La noche fue grande, ya no sólo por la magistral fusión de música y danza africana con el funk y el jazz que pudo escucharse, sino por la consolidación de un proyecto que nació fruto de una propuesta que
Ximo Tébar le hizo hace tiempo a la directora del IVAM,
Consuelo Císcar, ya que “el museo acoge todas las disciplinas del arte moderno y, desde hace varios años, nos ofrece la posibilidad de crear y experimentar con la vanguardia de la música moderna y el jazz con músicos y compositores de todo el mundo”.
Matthieu Saglio y
Kuami Mensah destacaron efusivamente la iniciativa asegurando que “es la primera vez en España que se materializa un proyecto de estas características, un proyecto de verdadera fusión”.
Tébar también dedico unas palabras de agradecimiento a la organización del Festival de Jazz por ofrecerles la oportunidad de presentar el espectáculo en el Palau de la Música, uno de los auditorios más importantes de Europa” sentenció. Un gran proyecto que, según
Tébar, “no podía realizarse en otro sitio más que en Valencia, que es la cuna de la música en España, sobre todo, por la gran cantidad de buenos músicos que tenemos”.
Artísticamente, lo más destacado del espectáculo fue la magia de los ambientes sonoros de la cora con las voces de
Kuami Mensah y
Abdulaye N'Diaye y el pianista neoyorquino
Jim Ridl que transportaban al público a multitud de lugares mágicos e imaginarios. También las brillantes adaptaciones de temas de
Wayne Shorter o
Miriam Makeba, y las sorprendentes improvisaciones compartidas entre la guitarra de
Tébar, el cello de
Matthieu Saglio y el saxo de
Jorge Roque con los trances de los percusionistas y los bailes tradicionales africanos que dejaron al publico boquiabierto por su originalidad. El final del concierto, se convirtió una gran fiesta a la que se sumaron los dieciséis jóvenes integrantes del Coro del Himno de la Solidaridad y algunos espontáneos del público, que hipnotizados por la fuerza del ritmo y las danzas subieron al escenario a bailar con los artistas. El coro del himno es una iniciativa impulsada por la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía a través de la Fundación de la Solidaridad y el Voluntariado de la Comunitat Valenciana (FUNDAR), patrocinadora del concierto, que pretende fomentar valores como la integración y la solidaridad a través de la música, un lenguaje que no conoce fronteras.
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