Soel.
MEMENTO.
Warner Bros. Records.
Año:
2003.
Estilo: acid jazz, jazz-house, jazz-funk.
Gustará a…: los que sean tan fans de
St Germain que se interesen incluso por los álbumes que produce.

El hombre que se encuentra detrás de
Soel es
Pascal Ohsé, trompetista franco-guineano de prestigio, con una larga trayectoria como intérprete, más conocido por su colaboración con
Ludovic Navarre (
St Germain). Precisamente es este último quien apadrina su debut en el largo, encargándose de la producción de
Memento (de ahí que el disco que nos ocupa acaparara mucha más atención de lo que suele ser habitual en un primer álbum). Comercialmente, el nombre de
St Germain es muy positivo (que delante de tu nombre se lea “
St Germain presents” sirve para vender discos), pero artísticamente, pesa como una losa. Consciente o inconscientemente, basta con saber quién es el productor para que en la mente del oyente se produzcan (y he de confesar que me incluyo) odiosas comparaciones, de las que
Pascah Ohsé sale mal parado. Sin embargo, no ha lugar a comparaciones, porque más allá de la rítmica, de los bajos electrónicos (que no distan mucho de los de algunos temas de
Tourist), la música de
Memento no presenta muchas similitudes con la del rey francés del jazz-house.
El primer trabajo de
Soel es una fusión, a partes iguales, de jazz, soul y funk y, en menor medida, de influencias africanas y electrónica: nada nuevo. Pero es que el problema de
Memento radica en que tanto las melodías como el acabado final de los temas no son nada originales y novedosos. Al escuchar el álbum, salvo que sea de las primeras veces que te interesas por el nu-jazz, uno siente que ya ha escuchado lo mismo muchísimas veces, por lo que su capacidad de seducir o de sorprender al oyente es nula. Como podéis suponer, sin que llegue a aburrir,
Memento resulta poco estimulante para los que tengan en la mente una amplia discoteca de nu-jazz. En este sentido, considero que se trata de un trabajo pasable, algo así como una demostración de que
Pascal Ohsé puede componer lo mismo que muchos otros, pero nada nuevo. No hay ni una pizca de personalidad en su debut. Además, a todo esto, hay que sumar un estiramiento excesivo de unas pocas ideas, repetidas hasta la saciedad, lo que acaba por destruir completamente cualquier posibilidad de disfrute. Quizá la escucha de
Memento no sea una mala experiencia, puede que tampoco uno se arrepienta de su compra, pero desde luego, no será ese disco que uno recuerda con especial cariño o del que uno habla con entusiasmo. Sospecho que lo olvidaré rápidamente en cuanto me ponga cono cosas más arriesgadas e innovadoras.
Sólo salvaría de la quema los dos temas iniciales,
Le Vicomte y, sobre todo,
Shining pain, un magnífico corte en el que la melodía jazzística y la electrónica están perfectamente ensambladas (algo que no ocurre en el resto de temas). Salvo esa voz clon de
Barry White cuya presencia uno no se explica muy bien, el resto de elementos y detalles de
Shining pain son muy brillantes, tanto que resulta casi incomprensible que, siendo
Soel capaz de tamaña maravilla, los demás temas del álbum sean tan mediocres. Funcionales, pero mediocres. Un tema a recordar de un álbum olvidable y prescindible.
Este es el tracklist del CD:
1. Le Vicomte. 5:23
2. Shining pain. 4:11
3. My singing soul. 6:59
4. Prelude. 1:53
5. Black women. 5:02
6. The earth mother. 5:35
7. To this world. 6:06
8. The way U R. 4:56
9. We have died already. 7:46
Duración total: 47:56
7/10
Escrito y publicado por
Santiago Tadeo Cervera.
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