Sólo tres meses después de la multitudinaria
III Fiesta Acid Jazz Hispano, que tuvo lugar el pasado 1 de Diciembre del 2007, en Madrid, en
La Moe, celebramos nuestra cuarta fiesta, que fue la que batió nuestro récord de asistencia. Esta vez fue en
Boogaclub (de los mismo dueños que el mítico
Afrodisia Club), uno de los mejores clubs para escuchar música negra, tanto sobre el escenario como desde las cabinas. Fue el 23 de Febrero del 2008, una larga noche que comenzó, poco antes de la medianoche con la actuación de
La Banda Del Boogaclub, un excelente grupo de versiones que se ha convertido en la nueva sensación de la ciudad. Acto seguido, tomó la cabina el
Colectivo Acid Jazz Hispano, que esta vez estuvo formado por
Ángeles Gómez Ortega,
Santiago Tadeo Cervera y
DJ Fula. Como siempre, se escuchó música negra en todas sus vertientes, orgánica y electrónica, setentera y contemporánea, desde el funk hasta el soulful house, además de acid jazz, nu-jazz, breakbeat, hip hop, latin, brazil, nu-soul y un largo ecétera. Nuevamente, el groove y el baile estuvieron asegurados, sólo que esta vez hasta las siete de la madrugada. No es la primera vez que lo afirmo, y espero que no sea la última, pero fue la mejor fiesta de las celebradas hasta el momento.
La fiesta según Praskovya/Ángeles Gómez Ortega:

El sábado 23 de febrero tenía un reto: era mi segunda actuación dentro del
Colectivo AJH y estar a la altura de los otros dos dj’s era complicado.
Sobre las once de la noche llegamos a
Boogaclub, tras haber estado tomando unas tapitas. A pesar de vivir en Granada, no había estado todavía en el club y para mí fue una gran sorpresa el local: me llamó la atención muy positivamente la decoración, la gran pista de baile y sobre todo, la gran “araña” de botellas de plástico que colgaba del techo en la puerta de entrada de la discoteca.
Poco tiempo después, comenzó
La Banda Del Boogaclub a tocar. El ambiente se empezó a calentar arrancando los primeros pasos de baile de la gente. La actuación estuvo bien, buena música y buen ambiente.
Conforme iba avanzando la actuación y se acercaba la hora en la que tenía que subirme a la cabina, mi nerviosismo iba in crescendo. Es lo que tiene la timidez. Finalmente, llegó la hora. Tenía que hacerme un poquito con los mandos y
Santi subió a echarme una mano. Mi sesión arrancó con “Señoras y señores, tenemos el gusto y el honor de presentarles...” de
The Pinker Tones. No recuerdo cómo se fueron sucediendo los temas pero fue un poco “funkarra” con temas de
Sister Sledge,
Celi Bee,
Hope de
Carlo Coupé y
Glen Anthony Henry. Al principio de la sesión, era tal mi nerviosismo que tuvo que venir
Santi a la cabina y decirme: “relájate, sonríe y baila un poco, no estés tan tensa que esto no es la noche antes de una entrega”. Cambié el chip y ya empecé a disfrutar de la música. La respuesta del público era sensacional, pusiera el tema que pusiera del estilo que fuera no paraban de bailar. Es una tontería, pero al menos para mí, era un subidón de adrenalina.
A las tres de la madrugada tuve que abandonar la cabina y cederle los mandos a
Santi. Me bajé a la pista de baile a escuchar con atención su sesión. Los temas que puso eran una bomba tras otra, el tema de rumba que se marcó fue un hit para la pista, la gente estaba muy emocionada bailándolo. A las cuatro de la madrugada, tuve que abandonar el local, al día siguiente tenía una cita con mis adorado Autocad. Así que sintiéndolo mucho, no pude terminar de escuchar la sesión de
Santi. También fue una lástima perderme la sesión de
Fula, pero mi cuerpo no podía con más.
Quiero darle las gracias a los amigos de
Fula por venir desde tan lejos para ver en especial a
Fula y al resto del
Coletivo AJH.
La fiesta según Santiago Tadeo Cervera:

Cuando me pongo a escribir un comentario sobre una fiesta Acid Jazz Hispano, me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Recuerdo muy bien que, cuando hicimos la primera, en Octubre del 2006, pensé que estaría bien hacer una al año. La segunda, sin embargo, fue nueve meses después, para la tercera hubo que esperar sólo cinco meses y, finalmente, para la cuarta, no llega a tres. Por eso, poco más de un año después de nuestra primera fiesta en Granada, celebramos ya la cuarta, y de nuevo en la misma ciudad. Ahora bien, si la primera fue en el
Afrodisia Club (difícil imaginar un comienzo en una sala más prestigiosa en la escena negra), en nuestra segunda visita a Granada pusimos música en una sala igualmente espléndida:
Boogaclub.
Afrodisia Club parecía insuperable, pero lo fue, porque
Boogaclub es la mejor sala de música negra en la que jamás he estado. Un local con tamaño de discoteca, decorada con el buen gusto que caracteriza a las personas que trabajan con
José Gustavo Cabrerizo (
PPGU) y
Señor Lobezno (dueños de ambas salas, a los que aprovecho para dar las gracias) y frecuentado por personas con ganas de escuchar buena música: rara vez se dan esas tres circunstancias.
Nada más entrar en la sala, ya nos quedamos todos entusiasmados, porque era un sueño hecho realidad poder pinchar allí, y en cuanto empezó la actuación de
La Banda del Boogaclub las expectativas quedaron confirmadas. Era maravilloso escuchar buena música en un lugar como aquel, rodeados de cientos de personas bailando y apreciando esa propuesta musical. Además, fue un placer descubrir a la formación que precedió nuestro paso por la cabina, porque está compuesta por buenos músicos que, sin duda, saben cómo invitar al baile al personal. Espero que siga en activo, pues con el rodaje que está adquiriendo, pronto será imprescindible que pase por el estudio para dejar constancia de sus interpretaciones.
Ya con la sala repleta de gente con muy buen gusto,
Ángela se puso a los platos para ofrecernos su selección de disco-funk-blacktrónica. Parte de su sesión salió de mi colección de vinilos, de modo que me era bastante familiar, pero ella tiene una vertiente dance/electrónica que yo no tengo con la que aportó su toque personal. Creo que lo hizo muy bien, que mantuvo el interés durante la hora que estuvo en la cabina, y eso que era sólo su segunda pinchada. ¡Y creo que soy objetivo a pesar de lo mucho que la quiero! Después de que ella calentara el ambiente y animara la pista, yo comencé mi sesión siguiendo la misma línea estilística, esto es, alternando música negra setentera con blacktrónica contemporánea. Esta vez no fui tan ecléctico como me gusta ser, porque me limité a pinchar música negra (salvo mi puntual incursión en la rumba), de modo que no puse ni pop de los 60, ni rarezas varias ni el obligado pasodoble, pero siguió siendo una sesión muy muy variada, con representación de prácticamente todos los estilos de la esfera negroide. No es que quiera hacer un alarde de amplitud de miras, ni tampoco demostrar que sé mucho de música, lo que ocurre es que no sé hacer otra cosa, además de aburrirme mucho estar pinchando constantemente el mismo estilo. Esta vez estoy muy contento de cómo me quedó, bastante mejor que mi fallida sesión de
La Moe. Por lo menos, la gente respondió mejor, incluso cuando me puse a dar rienda suelta a mi vena electrónica más dura. Esta vez me temo que no puedo poner tracklist, porque pinché tantos temas que no soy capaz de recordarlos, pero bueno, puse a artistas como
Parov Stelar,
Gecko Turner,
Gabin,
Masters At Work,
Jamiroquai,
Down To The Bone,
The Sweet Vandals,
Lack Of Afro,
Soulpatrol,
Mario Biondi,
Trüby Trio,
Los Stop,
Racalmuto y
Los Fulanos, entre muchos otros, además de una buena dosis de funk/soul/disco setentero servido en vinilos de siete pulgadas.
Afortunadamente,
Jose Antonio de La Jara aka
Fulandrusky tomó el relevo para poner algo de cordura al delirio electrónico al que yo había llegado, y lo hizo de la mejor manera posible: dándonos un baño de clásicos de la música negra. Yo no me hubiera atrevido a cortar la tendencia que yo había dejado, pero parece claro que tampoco se podía seguir en esa progresión porque hubieramos tenido que acabar pinchando hardcore techno. Tras una primera hora a base de acid jazz y funk, pasó a lo que llevábamos mucho tiempo esperando, es decir, al soulful house que también y tan bien conoce. Esta fue, evidentemente, la parte de su sesión que más me gustó, en buena parte porque había tenido que esperar más de un año para escucharla. Finalmente pudimos disfrutar con su selección de soulful house de la que apenas si conocía nada (le estuve dando la tabarra preguntándole por todos los temas que puso), pero sólo espero que se repita.
En definitiva, una gran fiesta, sin duda, la mejor de las celebradas hasta ahora.
La fiesta según DJ Fula/José Antonio De La Jara:

Cuarto encuentro de amigos de Acid Jazz Hispano, segundo de los cuales en Granada, aunque esta vez en una nueva sala. En cualquier caso, aunque fuese en la misma, por lo que a mi respecta estaría encantado, ya que siempre es un placer ir a una ciudad con tanto encanto y con tan buena gente.
Tras unas tapitas matutinas, una siesta de campeonato y unas tapitas nocturnas, directos al Boogaclub. Tenía ganas de ver la sala, ya que las referencias que tenía de la misma no podían ser mejor, y tengo que dar la razón a mis confidentes. Un local estupendo, amplio, bien cuidado y mejor decorado, que no podía más que presagiar una divertida noche.
Al poco tiempo de llegar comenzó el directo de
La Banda del Boogaclub, que estuvo realmente bien, y que tuvo al personal muy entretenido, hasta el punto de tener que salir al finalizar su concierto ante la insistente petición de bises por parte del respetable. Deseo todo lo mejor a ese grupo, porque la música desde luego que encaja a las mil maravillas en el sonido que predicamos desde esta web, y más concretamente en el sonido acidjazzero con más raíces setenteras que tanto me gusta. ¡Suerte, Señores!
Sin pasar ni dos minutos, nuestra pinchadiscos "medio-local",
Ángela, se puso a los mandos en la cabina, dando poca tregua al personal, que si tenía intención de sentarse o parar un poquito tras la diversión del concierto que abrió la noche, lo llevaron clarito. Música divertida, muy "ritmosa", pegajosa y fiestera, que tuvo a los más "madrugadores" gastando las suelas del calzado en la estupenda pista de baile de
Boogaclub. Como nuestra pinchadiscos es una aplicada alumna, no pudo prolongar mucho la noche porque los libros y apuntes la estarían esperando con los primeros rayos del sol de forma implacable y amenazante, de modo que dejó su sitio a nuestro Cervantes acidjazzero,
Santi, sobre las 3 más o menos. Y lo suyo... bueno, cuando veáis en sus anuncios de la web que va a pinchar en algún sitio música variadita, incluyendo pasadobles o rumbas, que nadie piense que es broma porque doy fe que es capaz de hacerlo. Y si os dice que va a poner una muñeira o una jota aragonesa, aprovechar para hacer una apuesta con algún despistado, que ganáis con seguridad. Entre tema negroide y tema electrónico, ¡¡¡zaaaaas!!! Sorpresita de la casa que deja al personal descolocado. En este caso, hay que decir que el público de
Boogaclub, salvo alguna excepción de gente con peticiones poco adecuadas para un grupito llamado "Colectivo Acid Jazz Hispano", fue muy agradecido y bailaba lo que le echaran. Pero por resumir,
Santi en su linea de "pongamos de todo un poco", como digo en las crónicas de estos eventos.
Mi turno comenzó sobre las 5 de la noche/mañana. Corté de forma un tanto salvaje la música bastante "cañera" que me dejó
Santi puesta. Admito que alguno me diga que fue un crimen un cambio tan salvaje, pero de haber seguido con semejantes ritmos y unos bpm tan acelarados, hubiese tenido que finalizar la jornada a golpe de "techno" machacón, y como que no me convencía el tema. A decir verdad, mi intención era dedicar mi turno fundamental al sonido soulful house que tanto venero, pero la desagradable sorpresa que ni
Ángela ni
Santi me comentaron, es que uno de los cds del equipo, apenas "tragaba" los discos. Como no soy precisamente amigo del vinilo (a diferencia de los compañeros de cabina de la noche), todo mi repertorio va en cds, y lo pasé bastante mal por momentos. Veía que terminaba un tema y no había conseguido que el reproductor leyese ningún cd, y no era cuestión de poner un disco original o copia, conste, que además los reproductores en cuestión, unos buenos Pioneer, admitían incluso mp3. En fin, una angustia que me tuvo un tanto incómodo las dos horas que estuve a los mandos y que me impidió poner lo que tenía un poquito planificado. En cualquiero caso, el público ni enterarse, claro, todo un alivio. Sobre lo que puse... de todo, como en botica (¡¡menos rumbas!!). Tiré de mis "clásicos" habituales funkeros, tipo
Maceo Parker,
The Brand New Heavies, y luego tiré por sonidos más electrónicos y house, como
Martin Solveig,
Latrice Barnett,
Miguel Migs,
Panevino,
Crazy Penis,
Jamie Lewis,
Franky Boissy,
Ray Paxon... Intentando acabar la noche movidita, aunque siempre hay algunos que piensan que eso es tan lento como una baladita de
Take That, pero para gustos colores.
A pesar de la incidencia técnica, una noche muy divertida, en un local magnífico en el que francamente, ojalá tenga oportunidad de repetir porque me gustó muchísimo. Por cierto, ¡voy anotando mi voto para el local en la próxima edición de los Premios de la Web!
En la parte de agradecimientos, en primer lugar a los responsables del local por dejarnos montar ahí el evento. Igualmente, gracias a
Santi y a
Ángela por todo, y especialmente a mi "club de fans" que se vino conmigo a Granada desde Madrid, que sé que les supuso un esfuerzo "físico" importante. Y cómo no, al gran anfitrión
Inbad, a su señora
Trini y al gran
Marcos... y a las deliciosas viandas que se comen por esa tierra, que nos dan fuerza para aguantar en pie cuando las fuerzas pensamos que nos van a abandonar.
¡Hasta la próxima!
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