
En principio, que una artista hasta entonces asociada a una discográfica independiente fiche por una major no es un cambio muy prometedor: suele favorecer un viraje hacia una concepción algo más comercial de su música, aunque sólo sea mínimamente. Por eso, aunque
Verve Records fuese uno de los mejores destinos posibles si de lo que se trataba era de tener el apoyo de una gran compañía (previamente fue la casa de otros grandes de la música brasileña, incluyendo a su padre,
João Gilberto), no fue una gran noticia este cambio de discográfica. Tampoco la convencional carátula de
All In One era un elemento muy estimulante. Sin embargo, es un placer afirmar que ninguna de estas premisas se cumplió aquí, que
Bebel Gilberto fue fiel a sí misma y entregó un cuarto álbum de estudio claramente continuista respecto al inmediatamente anterior,
Momento (
Ziriguiboom, 2007). En términos de sonido o de acercamiento a la música brasileña, no se nota en nada el fichaje por
Verve Records. Sí, el aumento...
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