
¡Ni siquiera
Jazzanova y su
Sonar Kollektiv estaba a salvo! En el 2009, la economía mundial se hallaba enfrascada en una terrible crisis. Por su parte, la industria musical vivía un periodo de incertidumbre y ventas a la baja desde hacía varios años, concretamente desde que se generalizaron las descargas digitales que no pasaban por caja. Y claro, cuando se juntaron las dos crisis, la específica de la industria musical y la de la economía mundial, la situación se volvió un tanto complicada. Por supuesto, las discográficas que más vieron disminuir sus ingresos fueron las majors, pero las más afectadas fueron las independientes: no quebró ninguna major, pero independientes sí, y en un número tan alarmante como entristecedor. Se creó un peligroso círculo: los sellos vendían menos, de modo que algunas distribuidoras quebraban, y sus deudas arrastraban así a la desaparición a muchos independientes, lo que a su vez provocaba que hubiera menos sellos para surtir a las distribuidoras… y así hasta crear...
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