Apodada The first lady of Song (la primera dama de la canción),
Ella Fitzgerald está considerada como la mejor cantante de la historia del jazz. Otras, como
Sarah Vaughan,
Billie Holiday,
Nina Simone o
Carmen McRae también han recibido ese calificativo más de una vez, pero si se hiciese una encuesta entre los amantes del jazz, seguramente la primera dama sería la ganadora (que por algo se ha ganado ese apodo). Tenía una voz tremendamente dotada, flexible y asombrosamente educada, que le permitía cantar todos los registros del jazz, desde los más rápidos scats hasta las más sentidas baladas. Podía imitar casi cualquier intrumento de la orquesta y trabajó con los más grandes jazzmen:
Duke Ellington,
Count Basie,
Nat King Cole,
Frank Sinatra,
Dizzy Gillespie o
Benny Goodman. Además, no es sólo la mejor, sino también la más popular: durante su vida ganó 13 Grammys y vendió más de 40 millones de discos (y eso en una época en la que el consumo de discos no era tan grande como el actual). Actuó en las mejores salas (que siempre llenaba) y festivales y atraía a tipo tipo de público, incluido, claro está, a los que no eran amantes del jazz.
Nacida en 1917 un entorno pobre, debutó profesionalmente en 1934, ganando un concurso en el Apollo Theater de Harlem. Fue presentada a
Chick Webb por
Benny Carter, que le dio una oportunidad de cantar un noche con su orquesta. Resultó tan bien que empezó a grabar con la Webb’s Orchestra. A finales de los 30 obtuvo sus primeros éxito con
A-Tisket, A-Tasket y
Undecided. A principios de los 40, tras la muerte de Webb, pasó a liderar la orquesta, hasta que, en 1941, inició su carrera en solitario. Trabajó con
Norman Granz (el creador de
Verve Records) para sus Jazz at the Philharmonic, y estuvo de gira don la banda de
Dizzy Gillespie, empezando a cantar bop y a asombrar con sus improvisaciones y scats. Éxitos como
Lady Be Good,
How High the Moon, o
Flying Home le hicieron popular, así como sus duetos con el pianista
Ellis Larkins.
Tras participar en el film Pete Kelly’s blues, de 1955, firmó por
Verve Records, sello en el que grabó su conocida serie de Songbooks, versiones de temas compuestos por
Cole Porter,
George & Ira Gershwin,
Rodgers & Hart,
Duke Ellington,
Harold Arlen,
Jerome Kern y
Johnny Mercer. También en los 50 editó dos discos a dúo con
Louis Armstrong:
Ella & Louis y
Ella & Louis again. Ya en los 60 interpretó en directo una inolvidable versión de
Mack the Knife, en la que olvidó la letra e improvisó una (emulando así, a
Charlie Chaplin), una versión grabada para
Ella in Berlin que se convirtió en un clásico.
Entre 1967-1970 grabó una serie de álbumes de pop para los sellos Capitol y Reprise, que no se cuentan entre lo mejor de su carrera, aunque en los 70, gracias a la creación, por parte de
Norman Granz, de un nuevo sello (Pablo), volvió a cantar jazz, participando en el Santa Monica Civic concert de 1972 y trabajando con
Count Basie,
Oscar Peterson y
Joe Pass, entre otros. En los 80, por problemas de salud y el lógico deterioro de su voz a causa de la edad, sus actuaciones fueron haciéndose cada vez más infrecuentes, hasta su retirada definitiva en 1994. Murió dos años después.
+ info: ver críticas de su discografía:
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Paul Motian,
Soil & “Pimp” Sessions,
The Kenny Clarke Francy Boland Big Band y
Wayne Shorter.
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