Ramón Jiménez Salazar,
Diego El Cigala. Cantaor madrileño, nacido en el barrio del rastro en 1968, en el seno de una familia unida al cante flamenco, por parte de madre, sobrino del gran
Rafael Farina, un salmantino universal que entró en el mundo de la copla de la mano de
Concha Piquer, que supo ver en joven
Farina un talento excepcional. Su propia madre, que no se dedicó profesionalmente a cantar es, en palabras de su hijo, “del mismo metal que
Rafael Farina, pero en mujer. ¡Imagínate, el metal de
Rafael, pero en mujer!” Por parte de padre,
José de Córdoba, que se ganaba la vida actuando en famosos tablaos flamencos como Torres Bermejas, el del arco de cuchilleros, o el corral de la
Pacheca, un temprano contacto con gentes excepcionales del flamenco, como reconoce Diego: “Entraba por el patio, y a veces venía con
Camarón, con el
Güito, con
Mario Maya...”. Con este ambiente artístico, no nos extraña que pronto
Diego dijera: “Yo quiero ser así”.
Pronto abandona los juegos por las calles del rastro y a los 12 años ya gana el premio Flamenco Joven de Getafe y un premio en el programa televisivo Gente Joven. Se dedica a cantar con bailaores como
El Güito,
Farruco,
Manolete, con este último ya viaja a Japón, a los 14 años. Vida dura, pero una escuela extraordinaria para aprender todos los palos del flamenco. Pero no todo es tan rectilíneo, hay épocas tenebrosas, sufrimientos, que van formando el bagaje del artista.
Para ser uno de los grandes, decide emprender su camino él solo, camino arduo, muchos días de comer espaguetis, pero, a la vez, la firme convicción de seguir su propio camino. En 1998, su primer disco en solitario:
Undebel. En 2000,
Entre vareta y canasta, producido, entre otros, por el
Gran Wyoming, que le pone en contacto con
Fernando Trueba. Este filmará el video clip del disco y, a partir de ahí, se irá gestando una comunicación, un entendimiento y un deslumbramiento mutuo entre el cantaor y los músicos de jazz que habían rodado con
Trueba la película Calle 54. Pero no adelantemos acontecimientos, en 2001 sale
Corren tiempos de alegría, con colaboraciones de músicos de jazz latino, nada menos que
Bebo Valdés al piano.
Fernando Trueba ha contado la magia del encuentro, la corriente artística que los electriza: “... allí lloraba hasta el apuntador”. También colaboró
Jerry González. Estas colaboraciones con otros músicos latinos siguen hasta hoy. En 2002, se edita Piratas del flamenco, con
Jerry González, percusionista y trompetista neoyorquino, del Bronx. Música negra, jazz y flamenco. A partir de estos trabajos se suceden giras por España y Méjico.
A partir de este momento, el duro trabajo, el difícil camino se va allanando.
Bebo Valdés y
El Cigala van a seguir colaborando,
Fernando Trueba será casi un mecenas. El cantaor ha contado el impacto que le produjo escuchar
Lágrimas negras, interpretada por
Cachao y
Valdés. Esta emoción sustenta sus
Lágrimas negras. Y después, el delirio: los mejores teatros de Europa y América, una catarata de premios, todos los importantes, unas ventas apabullantes, el mejor disco latino de 2003, según The New York Times. El arte fusiona, borra fronteras, Europa y América, flamenco y música negra y
El Cigala se revela perfecto para esta misión. Después, flamenco con
Paco de Lucía,
Tomatito,
Raimundo Amador y otros maestros y
Jerry González en
Picasso en mis ojos (2005).
Sentidas unas dolorosas pérdidas, prepara
Dos Lágrimas muy lentamente, muy cuidadosamente, persigue siempre la calidad y que la inspiración le pille trabajando. El trabajo ha recorrido ya escenarios de España y América y el 15 de junio de 2008 el diario El País vendió con el periódico 200 000 ejemplares que se agotaron el mismo día.
+ info: crítica de su discografía:
También puede que te interese:
Concha Buika,
JJ Band,
Jerez-Texas,
Chambao,
Bill Evans,
Billie Holiday,
Chick Corea,
Dave Holland,
Erik Truffaz,
Herbie Hancock,
John Coltrane,
John Scofield,
Julien Lourau,
Marcus Miller,
Medeski, Martin & Wood,
Miles Davis,
Wayne Shorter y
Ximo Tébar.