Los Amigos Invisibles es un sexteto venezolano compuesto por
Mauricio Arcas (percusión),
Julio Briceño (voz),
Armando Figueredo (teclados),
José Luis Pardo (guitarra),
Juan Manuel Roura (batería) y
José Rafael Torres (bajo). Su música es una brillante fusión de múltiples estilos: acid jazz, jazz-funk, disco, pop, house, bossa-nova, electrónica, lounge, son cubano... Claro que lo que mejor define su propuesta es el toque latino que imprimen a casi todas sus composiciones y su facilidad para producir temas que invitan al baile: su música puede calificarse generalmente como dance latino. De hecho, el grupo nació como una alternativa a la música de baile que predominaba a principios de los 90, emprendiendo “una cruzada por convencer a los dueños de discotecas quebradas que bailar no solo es salsa y merengue y que guitarra eléctrica no es igual a punketo”. En sus primeros 15 años de carrera, la banda venezolana ha efectuado una imparable ascensión que le ha convertido en un referente mundial del acid jazz, en un grupo cuyos trabajos se editan ya desde Nueva York hasta Japón. Se trata, por tanto, de uno de los grupos más interesantes, estimulantes y recomendables de los últimos años en lo que a música negra bailable se refiere.
Los Amigos Invisibles se forma en 1991, “en respuesta a la movida de grupos rockeros y dark” de Venezuela, convirtiéndose en la única banda dance del país. Cuatro años más tarde,
Boris Milán, dueño de un estudio en Caracas invita al sexteto a grabar su álbum debut, gracias a la financiación de alguien que prefiere mantenerse en el anonimato. Sin embargo, una vez grabado el disco y un videoclip, el mecenas contrae matrimonio, lo que deja a los venezolanos sin manera de distribuir su primer trabajo. Afortunadamente, gracias a
Caplís (bajista de
Desorden Público), contactan con EMI Venezuela, que se encarga de la distribución:
A typical and autoctonal venezuelan dance band llega a las tiendas. En 1996 los venezolanos viajan a Nueva York, dan un par de conciertos en S.O.B.’s y colocan 20 discos en una tienda, gracias a la mediación de
Alberto Cabello, su futuro manager.
David Byrne, director del sello de música world Luaka Bop, compra uno de esos discos y decide llamar a la banda que, al estar fuera de contrato con EMI, firma por Luaka Bop.
El primer disco para el sello de
Byrne es
The new sound of the venezuelan gozadera (1997), producido por
Andrés Levín, grabado en Caracas y Nueva York, aunque sólo la mitad del sexteto pudo viajar a la gran manzana. A partir de entonces los amigos comienzan sus primeras largas giras, de tal modo que su tercer trabajo de estudio,
Arepa 3000 a venezuelan journey into space, con producción de
Philip Steir, no llegó hasta el 2000. Fue grabado enteramente en Estados Unidos, periodo en el que los seis compartieron un piso con un solo baño, que denominaron “el baño peludo”. Las nominaciones para los Grammy y para los Grammy Latinos empiezan a dar a conocer al grupo internacionalmente.
Dada la siempre creciente repercusión internacional de su música y las mayores posibilidades de trabajo, el sexteto decide mudarse a Nueva York. Pronto establecen contactos con productores dance, lo que les introduce en el circuito de los remixes. Además,
José Luis Pardo, el guitarrista, acude a cada club en el que pinche
Louie Vega y, en cuanto puede, se acerca al productor neoyorquino y le dice: “¿Te acuerdas de mi?, soy el venezolano, tengo un grupo chévere y queremos hacer un disco con ustedes”. Finalmente, la insistencia de
José Luis da sus frutos y
Louie llama para comunicarle que tiene un día libre para acudir a un ensayo de los amigos.
Louie escucha a la banda y en sólo 15 minutos les propone producir una canción: si el trabajo en común resultaba satisfactorio producirían un disco juntos. El resultado de esta primera colaboración es el single
Bruja, editado en
MAW Records: “Antes de terminar la sesión, los managers de
Masters A Work hablaban de presupuesto con nuestra disquera, Luaka Bop”. En Enero del 2002 comienzan dos intensas semanas de grabación de su cuarto álbum,
The venezuelan zinga son, vol. 1, una trabajo que los miembros de la banda describen así: “Fue una experiencia increíble, saber que estás trabajando con la gente que escribe el idioma que tú quieres hablar es demasiado sabroso; la comunicación era perfecta, las referencias musicales eran las mismas. Todo fue muy fluido. Fue delicioso grabar ese disco.
Masters A Work nos hablaba siempre de intuición y de feeling, nunca de técnica ni de pulcritud. Las otras dos semanas de mezcla fueron unas clases magistrales de cómo se hace sonar un tema discotequero”. Pero la relación con
Louie Vega y
Kenny “Dope” Gonzalez no acabó tras la grabación: participaron en trabajos y remixes de ambos miembros del dúo y fue gracias a ellos que los venezolanos conocieron a otro de sus héroes,
Dimitri From Paris. El francés propuso a los amigos la grabación de una canción para su nuevo álbum
Cruising attitude y, a cambio, él produciría un tema para el sexteto. El resultado fueron los temas
Paris-Brooklyn, para el disco del francés, y
Diablo para
The venezuelan zinga son, vol. 1. En el 2005 llega a las tiendas su quinto álbum de estudio,
Superpop Venezuela, producido enteramente por
Dimitri From Paris, en el que ofrecen versiones de los temas pop venezolanos que más le han influenciado.
+ info: crítica de su discografía:
Colaboraciones:
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