Louis Armstrong es la gran figura de la historia del jazz y el que más ha contribuido a popularizarlo. Si se piensa en músicos que han revolucionado el estilo, seguramente vengan a la mente
Charlie Parker,
John Coltrane o
Miles Davis. No obstante, es a
Armstrong a quién debemos la existencia del jazz tal y como lo conocemos. La diferencia entre el jazz que existía antes de su llegada y el que creó es mucho mayor que la que introdujeron sucesivos jazzmen. Se puede afirmar, sin exagerar, que de no ser por él el jazz quizá habría desaparecido, o sería un música popular semi-desconocida, como lo son muchas otras. Si el jazz se escucha en todo el mundo y ha sido una de las músicas más influyentes del siglo XX es gracias a
Armstrong. Pero es que el genial trompetista es mucho más que un jazzmen, es una figura clave de la música popular, uno de los que han dado una impronta al pasado siglo, el que introdujo el repertorio pop como fuente de improvisación jazzística, que no tuvo inconveniente en grabar música pop comercial, en aparecer en programas de televisión y films. Es, definitiva, uno de los músicos más conocidos de la historia, cuya importancia es tal que es difícil de evaluar. No hay, por ejemplo, ni un sólo trompista de la primera mitad del siglo XX que no esté influenciado por
Armstrong, y muy probablemente la suya sea la voz más reconocible en el imaginario colectivo.
También llamado
Satchmo (por Satchelmouth, que alude al tamaño de su boca) o
Pops, nació el 4 de Agosto en Luisiana, New Orleans, en el seno de una familia pobre, criado por su madre y abuelo, dado que su padre se fue de casa al poco de su nacimiento. Trabajó desde temprana edad y se interesó por la música, cantando a cambio de dinero. Pudo comprarse una corneta, aprendiendo a tocarla de manera autodidacta. A partir de 1914, tras salir del reformatorio (por haber disparado una pistola), empezó a tocar en diversas bandas, entierros… hasta llamar la atención de
King Oliver, que le introdujo en la
Kid Ory Band, en la que le reempalazaría tras su marcha a Chicago. Él mismo, en 1922, viajó también a la ciudad norteña para formar parte de la banda de
Oliver. Posteriormente se unió al conjunto de
Fletcher Henderson, para, en 1925, volver a Chicago a la formación
Dreamland Syncopators. Su debut discográfico se produjo en 1925 y a partir de entonces grabó con sus memorables
Hot Five y
Hot Sevens. En 1927 lideró su propio grupo,
Louis Armstrong and His Stompers, y grabó su primer tema vocal,
Big Butter and Egg Man, un dueto con
May Alix, seguido, un año después, por uno de sus clásicos más conocidos:
West end blues. En 1929 debutó en Broadway con Hot Chocolates y grabó
Ain’t misbehavin, uno de sus temas insignia que, un año después, sería un éxito.
A principios de los 30 grabó varios temas de éxito, como
Chinatown, My Chinatown,
You Can Depend on Me,
Love, You Funny Thing,
Sweethearts on Parade o
Body and Soul, e inició diversas giras por Europa, que se hicieron cada vez más comunes y largas. En 1935 Joe Glaser pasó a ser su nuevo manager, y pronto le convirtío en una estrella mundial, asegurándole su presencia en cine, radio y televisión y consiguiéndole actuaciones en los mejores clubs y teatros. Ese año también supuso un cambio al firmar por Decca Records, grabando los éxitos I'm in the
Mood for Love y
You Are My Lucky Star. Durante la segunda mitad de los 30 se sucedieron nuevas grabaciones destacadas, como
Public Melody Number One,
When the Saints Go Marching in o
You Won't Be Satisfied (Until You Break My Heart), esta última a dúo con
Ella Fitzgerald.
Ya en los 40 creó el grupo
All Stars, que debutó en Los Angeles en 1947 y volvió de gira por Europa. En 1951 editó el álbum
Satchmo at Symphony Hall y antes de acabar su contrato con Decca (en 1954) grabó también los conocidos cortes
(When We Are Dancing) I Get Ideas y
A Kiss to Build a Dream On. Tras el final del contrato grabó para diversos sellos, álbumes tan destacables como
Satch Plays Fats o los dos junto a
Ella Fitzgerald:
Ella & Louis y
Ella & Louis again. En 1960 grabó dos trabajos junto a
Duke Ellington y, en 1964, obtuvo uno de sus mayores éxitos con una versión de
Hello, Dolly! (del musical de Broadway homónimo), seguida, cuatro años más tarde, por otro fenómeno comercial comparable:
What a Wonderful World. A finales de los 60, debido a problemas de salud, sus grabaciones y apariciones públicas se hicieron cada vez más raras, aunque poco antes de su muerte (el 6 de Julio de 1971), participó en el Festival de jazz de Newport, en el que se celebraba su 70 cunpleaños.
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Wayne Shorter.
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