Billie Holiday


Billie Holiday es una de las grandes vocalistas de la historia del jazz, y muchos defienden que es la mejor. Pero bueno, no se trata de hacer competiciones entre voces como Ella Fitzgerald o Nina Simone, porque todas son esenciales y cada una tenía una marcada personalidad. Claramente influenciada por la cantante de blues Bessie Smith, fue una de las primeras que destacó, no sólo por su virtuosismo técnico, es decir, por su asombroso dominio de una voz con la que la naturaleza había sido generosa, sino, sobre todo, por el sello personal que imprimía a cada uno de los temas. Incluso aunque se tratase de una anodina composición, una pieza de segunda fila destinada a rellenar la cara B, Lady Day (como fue apodada por Lester Young por su elegancia) dejaba su huella, otorgaba profundidez y sentimiento. En definitiva, cantaba como si lo contado en la letra le hubiese ocurrido realmente y, por tanto, le bastase con recordar lo que sintió para trasmitirlo con su voz. Su capacidad emotiva era tal que, en la segunda mitad de los 50, cuando su voz perdió buena parte de su potencia y esplendor (debido al consumo de drogas y alcohol), siguió siendo una excelente vocalista, porque incluso sin una gran voz podía seguir emocionando al oyente. Quizá en eso tenga que ver el hecho de que cantaba como si fuese un instrumento de viento, muchas veces comparada con un saxofón, o como si tratase de imitar, con su voz, la interpretación de trompeta de Louis Armstrong (influencia que, como la de Bessie Smith, ella misma reconoció). Sin duda, una de las grandes artistas del siglo XX.

Nacida en Baltimore, el 7 de Abril de 1915, con el nombre de Eleanora Fana Gough, creció con su madre (su padre, Clarence Holiday se fue de casa siendo ella bebé), que era una adolescente al dar a luz. A los 10 años, tres admitir haber sido violada, fue recluida en un reformatorio católico, aunque salió dos años después gracias a un familiar. Junto a su madre, en 1927 se mudó a New Jersey y, pronto, a Brooklyn. Tras trabajar como prostituta, a la edad de trece años realizó su primera audición, y aunque no es seguro, parece que, si no fue a esa edad, sí que, al menos, empezó a cantar regularmente en speakeasys a principios de los años 30. Su descubrimiento se produjo gracias al legendario productor John Hammond, que escribió sobre ella y llevó a Benny Goodman a uno de sus conciertos: el 27 de Noviembre de 1933 debutaba comercialmente con un grupo liderado por el propio Goodman.

En 1935 actuó en el Apollo Theater, participó en un film junto a Duke Ellington y grabó hasta cuatro sesiones, con una banda supervisada por el pianista Teddy Wilson. El año siguiente estuvo de gira con grupos liderados por Fletcher Henderson y Jimmie Lunceford y, en 1937, grabó con la Count Basie Orchestra (con la que estuvo de gira un año, hasta ser despedida), en la que conoció al saxofonista Lester Young (al que apodó Pres) y al trompetista Buck Clayton, con los que inició una relación de amistad y con los que grabaría algunos de sus temas más memorables a finales de los 30. Tras su experiencia con la orquesta de Count Basie, fue fichada, en 1938, por Artie Shaw. El problema es que la big band del clarinetista estaba formada exclusivamente por músicos blancos y, en aquella época, no era habitual que una cantante negra formara parte de una orquesta de blancos, así que, debido al racismo imperante en Estados Unidos, y tras sufrir todo tipo de vejaciones y discriminaciones, tuvo que dejar el grupo, muy a su pesar.

Tras esta nueva frustración, empezó a cantar en el club Café Society, apoyado por John Hammond y creado por Barney Josephson, en el que blancos y negros compartían tanto mesas como escenario, algo revolucionario en aquellos años. Fue allí donde cantó por primera vez el tema que le llevaría a la fama, el polémico Strange fruit. Se trata de una denuncia del asesinato de negros, compuesta por Lewis Allen que, naturalmente, fue prohibida por la mayor parte de radios estadounidenses e incluso en Inglaterra. Aunque, inicialmente, Holiday no se interesó por el tema (al no comprender la letra), se convirtió en su tema insignia, con el que cerraba cada noche sus actuaciones en el Café Society. El tema fue grabado por Commodore (el sello de Milt Gabler), al ser rechazado por John Hammond (no por su contenido), con el que le ligaba un contrato para Columbia y que, por tanto, propició su libertad discográfica. A pesar de la ya mencionada censura radiofónica, el creciente mercado de los jukebox hizo de Strange fruit un hit (algo en lo que también contribuyó el hecho de que, en la cara B, estuviera incluido el tema Fine and mellow). Hasta 1944 siguió grabando para Columbia, consiguiendo un nuevo éxito con su más conocida composición, God bless the child. Ya en Decca, cosechó un tercer hit con Lover man, grabando también piezas tan memorables como Tain’t nobody’s business if I do, Them there eyes o Crazy he calls me.

La segunda mitad de la década no fue tan favorable, porque su complicada vida amorosa, la muerte de su madre, su adicción al opio y, posteriormente, a la heroina y el fracaso comercial de la big band que había creado con Joe Guy, supusieron el inicio de una decadencia que la llevaría a pasar ocho meses en prisión por posesión de heroina. Sus problemas con la droga acabaron con sus actuaciones, y sólo se mantenía activa musicalmente en estudio, primero para Decca y, desde 1952, para Norman Granz y su sello Verve Records. En estas grabaciones de los 50, especialmente las de la segunda mitad, de aprecia la pérdida de sus facultades vocales, pero siguen siendo igualmente recomendables por la intensidad de sus interpretaciones. En la recta final de su vida, realizó una exitosa gira europea (1954), publicó la autobiografía Lady sings the blues (1956), apareció por última vez en televisión para la CBS, junto a Wester, Young y Hawkins (1957) y grabó Lady in satin, uno de los LP con los que clausuró su impresionante discografía. El 17 de Julio de 1959 moría de un ataque al corazón. Desde entonces, su prestigio y popularidad no han parado de crecer y, afortunadamente, prácticamente todo su trabajo ha sido reeditado.

+ info: crítica de su discografía:

The quintessential Billie Holiday, Vol. 1 (1933-1935) The quintessential Billie Holiday, Vol. 2 (1936) The quintessential Billie Holiday, Vol. 3 (1936-1937) The quintessential Billie Holiday, Vol. 4 (1937) The quintessential Billie Holiday, Vol. 5 (1937-1938 ) The quintessential Billie Holiday, Vol. 6 (1938 )

The quintessential Billie Holiday, Vol. 7 (1938-1939) The Commodore master takes The quintessential Billie Holiday, Vol. 8 (1939-1940) The quintessential Billie Holiday, Vol. 9 (1940-1942) The complete Decca Recordings Solitude

At Newport

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